Tatiana Corte es una pintora Santafesina. En su obra expresa la realidad, la naturaleza de modo subjetivo, haciendo prevalecer sus sentimientos, sus emociones, por encima de la descripción objetiva. En sus trabajos está presente su subjetividad en los espacios abiertos, ya sean aguas, ríos o en el suelo que es a veces ocre, otras veces violáceos o verdes aletargados.

Existe una impronta en toda su obra, es el “Horizonte” que es mucho más que la línea que separa el cielo de la tierra.

“Mi horizonte es como un indicador de que hay una búsqueda y un descubrimiento en cada mancha de color”


A sus últimas muestras las denominó “Horizontes” nombre que no es casual sino fruto de un descubrimiento personal.

En sus producciones, intenta trascender la mera anécdota. Tal es el caso que vivencia cuando trabaja con acuarelas. El contacto con el agua produce en la hoja transparencias sugestivas creando una atmósfera y un clima particular. Aparecen, entonces multiplicidad de colores, este es el punto de partida, quizás, para configurar algo que se acerque a lo figurativo o no.

GENEROS PICTÓRICOS

Durante su trayectoria ha incursionado en géneros como la figura humana y el paisajismo.
En el primero prevalece la figura femenina. Ha dibujado rostros de jóvenes, en distintas situaciones, como así también la figura humana completa, en actitud de reposo, en actitud distendida y el desnudo sugerido. En el segundo aparecen los valles, los ríos, el celaje (cielo). El paisaje no está plasmado en forma realista, son interpretaciones subjetivas, reducidas a aspectos cromáticos que proponen una nueva realidad. Además ha realizado paisajes que tienen que ver con sus inspiraciones oníricas (sueños). Ha experimentado con carbonillas, grafitos, tintas, acuarelas, témperas, óleos, acrílicos, pasteles y técnicas mixtas sobre diferentes soportes.

EL RÍO Y LOS ESPACIOS ABIERTOS

En sus obras está siempre presente el río y los espacios abiertos. La razón se encuentra en su infancia, donde la artista recuerda vivencias en verano, en una quinta en Arocena, de sus tíos Carlos y Ángela. Esos fueron momentos maravillosos, de una profunda felicidad con innumerables experiencias, junto al río y bajo un cielo abierto. Para Tatiana era como ver un espectáculo. Por las noches salía a cazar ranas con el casero de la quinta, sus padres y sus hermanos. Otra de las aventuras era salir de pesca. Siempre en contacto con el río, la isla y el horizonte.

“No me cabe la menor duda de que esos recuerdos, recién descubiertos, afloran en mis trabajos”

Otras influencias en su obra tienen que ver con identificaciones en la fase profesional. Tatiana se identifica con el desempeño profesional de sus antiguos profesores. La postura de Supisiche quien tenía la convicción de que la obra plástica implica renuncias, postergaciones, y que no es el fruto de inspiraciones espontáneas. Tatiana considera que la realización de una obra es un largo proceso, que implica tiempo. A veces mucho tiempo. Tiempo de ensayo, de errores, de correcciones y cada vez que hace y deshace su trabajo no puedo dejar de recordar a Supisiche.

El profesor Matías Molinas tenía una gran empatía con sus alumnos. Advertía rápidamente, el  desconcierto, la inseguridad, y se acercaba afectuosamente a orientarlos a todos del modo más didáctico y humano posible. En su labor docente, Tatiana trató de tener la actitud de Molinas quien consideraba las limitaciones y posibilidades de sus alumnos, alentando a los que tenían mayor dificultad, valorando sus productos en función de su punto de partida o de sus esfuerzos y no sobre la obra terminada.

El profesor Ernesto Fertonani fue con quien pudo descubrir que era posible valerse sólo del pincel para el trazo de líneas prescindiendo de la regla. Con él se dio cuenta de que no debía buscar aquella perfección. También destaca la libertad que le dio para el uso de los colores.

“He intentado tal como Ernesto Fertonani, darle a mis alumnos libertad para crear como así también desarrollar cada día la observación.”